domingo, 7 de agosto de 2011

Se arrancó la piel, se despojó de ti y de un ser deplorable envuelto en el desvelo de tu mente. Rasgó el pecho y quebró el frío que dormía en tú alma.

La muerte palideció en tus ojos y anidó en tu suspiro una gota de paz. Tu piel fue papel y escribí en él las notas musicales de una canción desconocida. Las gotas de aquellas lágrimas rodaron al olvido de tu frente para luego ser parte de algo más que un cuerpo... la nada.

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