miércoles, 12 de noviembre de 2008

Amor agonizante.

Escribíamos una historia de descenfreno, alcohol, sexo, placebos, ratos de histeria, ratos de silencio, ratos de distanciamiento, de término, de lágrimas, todo en un todo, pero como olvidar esos momentos que, en una fracción de segundo teníamos, esas risas, esas conversaciones amenas, esas amanecidas recostados en la cama mirando la nada, sintiendo la presencia del otro y pensando que mi vida giraba en torno a ti, a esto que era de los dos. No pude precisar el momento que todo quedó en nada, donde murió algo más que un amor, murió la vida misma. Hoy queda ese cálido recuerdo de esa vida pasada, en donde no existían límites, tu sabes a que me refiero, no te hagas el estúpido.

Ya no pretendas regresar, no quiero volver a lo mismo, hoy cambié y no creo en el amor, no me importas, vete. Nunca lo hiciste por mi, ¿recuerdas?.

(Juan)

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Tonos Púrpura.

Nos bajamos y pretendí no ver la hora, pero miré igual. Era tarde y, como algo mutuo, decidimos separarnos en la esquina de la calle, tú con tu insistencia por la hora y yo queriendote acompañar, al final tuve que hacer caso a tu palabra y me despedí de ti. Al ir caminando recordé, de una forma abrupta, tu chaqueta en mi mochila, dí un paso hacia atras y llegué a la esquina buscandote, no te vi, pero de una forma algo extraña se abrió un sendero entre medio de la gente y alli sin más estabas tú buscandome al igual que yo. No pude asociar nada en ese momento, fué todo tan exacto, tan preciso, como tonos púrpuras de un crepúsculo, algo fuera de lo común, como si nos unieran y nos dieran un pequeño golpe. Indague tu rostro y observe, al ir asercandome, que te había sobrepasado la sorpresa, te reias y esbozabas !!!no puedo creerlo¡¡¡ casi constantemente de una forma divertida. Empece a reir contigo y a decir lo mismo. Vamos, te acompaño... te dije, y volvió la rutina, esa rutina que dejamos de lado.

Al ir caminando, no pudimos hablar de otra cosa, seguiamos con la sorpresa, pero bajando la revolución del primer momento y pasando a la meditación. Al dejarte en la micro, sentí que las pruebas estaban en mi cara tocando desde hace mucho, como un rayo de luz que resplandece mis ojos dejandolos abiertos para mirar algo escondido, algo que se veia venir, era esa coincidencia, o mejor dicho esa exactitud, esa unión de dos piezas compatibles puestas en cualquier parte del mundo que se encuentran en una inmensidad de posibilidades.

Encendí mi pendrive y fuí preguntandome ¿por qué?, como es que vine de tan lejos para tener experiencias así de impresionantes, no me respondí nunca. Recordé otra vez porque me devolví, reí porque aún ese algo que nos llevó a esto, se encontraba en mi mochila. Seguí caminando y por una intuición en la nuca, di vuelta mi mirada y allí estabas tú, en la ventana de la micro, de esa micro que te llevaba de vuelta a tu destino.