miércoles, 13 de mayo de 2009
Volé.
Divisé a lo lejos el resplandor del sol detras de esa gigante montaña, gigante por mi tamaño pequeño a comparación de aquella. Mis ojos rebotaron en el paisaje y, sin pensarlo, fueron más allá de lo bello. Se anidó la profundidad del silencio, traspasó mis placeres, mis pasiones quedaron vagas, mí espíritu dejó el cuerpo y se posó en medio de un todo, un todo más allá del tiempo, en un todo en el que no existe nada, sino donde se és. Miraba desde un paralelo a dos personajes, no sabía quienes eran, pero de un momento a otro nos recordé y, en el pestañear, me hundí en los confines del pensamiento... Volví a la realidad. Más que un sueño, mí volada.
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